 |
| |
 |
 |
 |
|
Mi vecina, mi maestra
Yo me llamo Flavio y esta historia
comienza con la muerte de mi padre, cuando yo aún
no había cumplido los 18 años. Yo estaba
estudiando COU y aún no tenía novia, siendo
mi afición más sobresaliente la de estudiar,
ver la televisión en casa y salir los sábados
y algún domingo con los amigos a echar nuestra
partida de billar tomando una cerveza. Poco más.
Poco tiempo antes, aproximadamente seis u ocho meses atrás,
se trasladaron a vivir al piso contiguo al nuestro, con
el tabique del salón de por medio, que se prolongaba
por el exterior la casa hasta la terraza, que, lógicamente,
también estaba unida a ellos por el mismo tabique,
una familia que estaba llamada a ser la mas trascendental
de mi vida, además de la mía propia, claro.
Era frecuente asomarnos a la terraza y encontrar la cabeza
de nuestros vecinos contemplando el paisaje común.
Así de cercanas estaban nuestras viviendas. La
peculiaridad de esta familia radicaba en la importante
diferencia de edad ...
Acceso
a todos los relatos eróticos
|
 |
 |
 |
|
Mi primera experiencia sexual,
como perdí mi virginidad.
Le voy a relatar cuando fue
la primera vez que tuve sexo. En esa época tenia
14 años aunque ya había desarrollado un
cuerpo de mujer. En la calle me decían muchos piropos.
Yo estudiaba secundaria y una de mis compañeras
se llamaba Elena, su padre era y todavía es sumamente
atractivo. Cuando éste visitaba el liceo todas
las mujeres nos alborotábamos; desde la directora,
las profesoras las otras representantes y las alumnas
bedeles, yo que era una niña me encantaba ese señor;
tenia 38 años, aunque aparentaba menos: alto; muy
elegante; buenmozo; con un cuerpo muy bien cuidado; unas
manos grandes fuertes y bien cuidada, envidiaba mucho
a la mamá de mi amiga. Una tarde fui a la casa
de Elena a visitarla, toco el timbre y me atiende el señor
Eduardo, así se llama el papá de mi amiga,
estaba vestido con un short blanco y una franelilla, le
observé su cuerpo y casi me quede sin habla, cuando
le ví las piernas gruesas duras, un magnifico pompi,
brazos fuertes; magnificos pectorales, me moje, ...
Acceso
a todos los relatos eróticos
|
 |
 |
 |
|
Mi estreno, en tres actos
El asunto que nos ocupa sucedió
una tarde de finales del mes de octubre, en la que decidí
hacer pellas y quedar con Rubén. Me había
vestido de manera normal: jersey oscuro (sin nada más
que el sujetador debajo), vaqueros elásticos (de
moda en aquella época) y unas braguitas diminutas.
Pero la verdad es que me sentía guapa. Después
de hacernos algunos arrumacos en el parque, él
propuso comprar unas latas de cerveza e irnos a su casa
"a escuchar música", ya que sus padres
habían salido de viaje y no volverían hasta
dentro de un par de días. Por supuesto acepté,
sin tener en ese momento muy claro cuales serían
las consecuencias de ello. Después de pertecharnos
de media docena de latas de birra, en el super de la esquina,
subimos a su piso. Dado que en su habitación era
donde tenía el equipo de música, me pareció
normal que nos quedásemos allí, mientras
dábamos buena cuenta de las latas de cerveza. Sentados
en la cama, escuchando la música, empezamos a besarnos
sin prisa.
Acceso
a todos los relatos eróticos
|
 |
 |
 |
|
El viejo señor Matías
Hace algunos años empecé
a trabajar como chica de la limpieza en una respetable
casa, donde vivía una pareja de ancianos. Pero
pronto me vi obligada a dejar ese trabajo, porque el fantasma
de la muerte cambió mi destino. Hoy aún
me atormenta el recuerdo de aquel acontecimiento que cambió
mi vida, y necesito exorcizar mis fantasmas escribiendo
esta historia. Que nadie me culpe: yo era demasiado joven
para ser capaz de controlar una situación como
aquella. Les cuento. Yo acababa de cumplir 18 años
y mi exuberante cuerpo aún no conocía los
placeres del sexo. Era una cándida muchachita que,
consciente de mi poder de atracción, me divertía
provocando a los hombres. Mi padre conocía esta,
llamémosle "debilidad" mía, así
que cuando decidí trabajar limpiando casas, se
afanó en encontrarme un buen hogar –donde
no hubiera especies humanas masculinas de edades comprendidas
entre los 10 y 70 años, por lo menos - para poder
ganarme mi manutención, pues mi ...
Acceso
a todos los relatos eróticos
|
 |
 |
 |
|
Ardiente compañera
de estudios
Era una mañana como todas
en el colegio. Estudiaba para aquel entonces segundo año
de bachillerato y a mis 15 años nunca había
tenido alguna experiencia sexual. Una compañera
de clases me volvía loco... nunca nos hablábamos,
pero siempre había un intercambio de miradas que
me hacía imaginar cosas muy calientes. Ella se
llamaba Patricia, tenía 15 años al igual
que yo y gozaba de un excelente cuerpo, blanca con senos
bastante grandes, de estatura normal y de un trasero muy
excitante. A esta chica le encantaba usar faldas muy cortas,
y siempre se colocaba en poses muy sensuales cuando se
sentaba. Era la chica mas deseada del salón de
clases, y todos los compañeros o una gran mayoría
de ellos tenían la ilusión de poderse acostar
con ella. Esa misma mañana, sin imaginar lo que
me sucedería, acudí al sanitario para fumar
algunos cigarros, ya que soy un vicioso empedernido...
iba por el segundo tabaco cuando entró Patricia
de manera intempestiva. A pesar de mi sobrada ...
Acceso
a todos los relatos eróticos
|
 |
 |
 |
|
Con mi mejor amiga
Estaba frente al PC mirando
unas fotos pornos, en la casa todo el mundo estaba durmiendo,
así es que no había problema, estaba empezando
a masajearme la verga, cuando sin oir nada antes, se abre
la puerta de mi habitación, era Silvana, mi mejor
amiga; me encontró pajeándome en la dura,
con la verga fuera del pantalón, sólo me
había bajado el cierre. Cuando la vi me metí
la paja adentro y le pedí disculpas por lo que
vió, pero debería haber golpeado la puerta,
le pregunté cómo entró y me dijo
que mi papá le había abierto la puerta y
que le dijo que pasara a mi pieza. Ella me quedó
mirando el bulto en el pantalón y me dijo... Andrés
sigue haciendo lo que estabas haciendo, yo le dije que
no, cómo se te ocurre, y ella insistió,
dijo que si no lo hacía le diría a mis viejos,
entonces me vi obligado, me saqué la verga afuera
del pantalón, pero ahora me había bajado
todo el pantalón, ella cerró la puerta de
la pieza con llave, a mí no se me paraba mucho
por la situación, así es que le dije que
...
Acceso
a todos los relatos eróticos
|
 |
 |
 |
|
Una temporada en el campo
Me tocó salir a trabajar
desde joven dedicándome a la maquinaria agrícola
y ya a los 23 años era propietario de un tractor
con su equipamiento. Cierta vez me contrataron para construir
un gran terraplén donde se colocaría un
tanque de reserva de agua para ganado en un campo alejado
unos 25 km. de toda población. Nos pusimos de acuerdo
sobre lo que me pagarían y a los dos días
viajé hacia el campo. Llegué casi de noche
y me entrevisté con el encargado, un hombre a quien
no conocía, el cual me invitó a dejar mis
pertenencias en una habitación cercana, y que luego
de instalarme fuera para su casa a cenar. Después
de bañarme aparecí y ví que estaba
acompañado de su hija llamada Noelia. Ésta
era una muchacha de unos 18 años morocha, alta,
con unos ojos negros grandísimos y un cuerpo fantástico
por lo que se apreciaba debajo del vestido que llevaba.
Cenamos y don Néstor en la sobremesa me contó
que por las tardes atendía otro campo a pocos kilómetros
del que ...
Acceso
a todos los relatos eróticos
|
 |
 |
 |
|
Cris
Recuerdo la primera vez que
me enamoré. Ella era bajita, morena, con la cara
ligeramente manchada con rastros de la varicela. Se llamaba
Cristina. Recuerdo ante todo su nariz imponente. De forma
angular, me recordaba a como Uderzo le había pintado
la nariz a Cleopatra en una aventura de Asterix por Egipto.
Cristina era hija única de una familia compuesta
por ella y su madre. Su madre, una mujer mas bajita que
ella pero de gestos francos y cariñosos, se llamaba
Cristina también. Madre soltera desde siempre,
la recuerdo apoyada en el alfeizar de la ventana durante
las tardes primaverales en que Cristina y yo volvíamos
del instituto e íbamos a su casa a hacer los deberes.
Siempre, al cabo de tres cuartos de hora de estar estudiando,
nos traía magdalenas y batido de chocolate con
leche para merendar. Traía asimismo consigo una
amplia y radiante sonrisa y alguna que otra broma. Cristina
no era guapa. Tampoco especialmente simpática ni
agraciada. Cuando reía, se le formaban los ...
Acceso
a todos los relatos eróticos
|
 |
 |
|
|
 |
|
|