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Cálida nieve sobre
su espalda
Se acercó aún
más; mi sexo iba a explotar de tanta palpitación
y mis senos estaban durísimos me lastimaban de
tanta excitación contenida... y sentí un
revoltijo de sabores con el solo roce de su dedo sobre
uno de mis senos, al subir su mano para retirar el cabello
de mi cara. No aguanté y casi mordiéndola
para arrancarle los labios la besé como nunca había
besado a nadie, la junté contra mí, oprimí
mi pecho contra el suyo y sentí sus tetas duras
paraditas, ricas!, Tenía una pasión incontrolable,
quería arrancarle la ropa, tampoco nunca me había
comportado de manera tan salvaje y hecho movimientos tan
rápidos, ella no se resistió parece que
caí en su trampa... correspondió a mis besos
su lengua exquisita era caliente y jugaba tan apasionadamente
con la mía, que arranque tan delicioso!, No me
pude contener y la acerqué más oprimiendo
mi sexo contra su pierna aumentando mi excitación;
subí mi mano y apreté su teta tan fuerte
que me olvidé de si ella sentía dolor o
no, yo estaba ... .
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Represión
Represión. Era la palabra
que a la atribulada Alicia le había andado rondando
en el cerebro durante todo el fin de semana. Porque ya
no era posible seguir manteniendo dentro de su arsenal
de pensamientos, esa realidad que se le escapaba por todos
los poros. Si hasta había llegado a pensar que
sus deseos se le reflejan en la cara y en los movimientos
de sus manos, porque su madre y su hermana a menudo le
hacían alusiones a su conducta extraña,
pero ellas jamás serían capaces de adivinar
cual era el origen de su inquietud creciente. A ese origen,
fue que se vio enfrentada esa mañana en el centro
comercial y cuando se acercaba directamente hacia él,
ya era demasiado tarde para ocultarse, como tantas otras
veces lo había hecho. Ya la estaba abrasando al
tiempo que le decía: - Alicia, por fin te encuentro.
Tu teléfono no contesta y tu madre y tu hermana
siempre me dicen que no estás. Había huido
de él de todas las formas posibles. Sabía
muy bien porque huía. Cuando había estado
cerca de él, ...
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Amigas y amantes
Lorena era una buena
amiga, nos reuníamos de vez en cuando para hacer
las compras o cenar. Teníamos muchas cosas en común,
ambas casadas, con hijos y ante todo el mundo un par de
respetables amas de casa, con un trabajo fuera del hogar
de 8 a 5, en resumen esposas y madres ejemplares o al
menos eso pensábamos la una de la otra… Un
sábado de tantos me invitó a quedarme en
su casa pues su esposo e hijos se habían ido a
pasar el fin de semana a casa de su suegra con la cual
Lorena no se llevaba muy bien. Cuando llegué a
su casa a eso de las 6:00 p.m. me abrió la puerta
envuelta en una cobija y sin arreglar. Media
hora después salimos en su coche como un par de
adolescentes traviesas, a pesar que ella cuenta con 31
y yo con 26. Ella llevaba puesto una blusa blanca sin
sostén excesivamente escotada que realzaba tanto
el tono bronceado de su piel como sus generosos pechos
y unos pantaloncitos cortos sin bragas los cuales se metían
generosamente por la raja de ...
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Mi intima amiga
Un día me decidí
a mirar mi correo, como hacía cada noche después
de hacer mis cosas antes de acostarme, y vi un correo
de una chica refiriéndose a mis relatos. Me decía
lo mucho que la habían gustado y al darme su nick
entré a leer los suyos. Me gustaron mucho y decidí
escribirle para felicitarla. En poco tiempo ella y yo
nos hicimos buenas amigas, hablábamos a diario
comentando experiencias y sensaciones, contándonos
nuestros más íntimos secretos. Vivíamos
muy cerca la una de la otra y decidimos quedar un día
para tomar unos cafés, ella era una chica muy guapa
y divertida, tenía el pecho mas pequeño
que yo, pero también era mas delgadita. Hablábamos
de todo como si nos conociéramos de toda la vida.
Me gustaba mucho estar con ella. También me fije
que se lo estaba pasando muy bien, riéndose con
esa gran carcajada que tiene. Su sonrisa y su mirada me
cautivaron enormemente. - ¡Uy!, fíjate tienes
los pezones duros. – Me dijo. - Calla, calla, será
el frió. ...
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El desayuno
La siguiente experiencia me
demostró que todo en la vida depende del cristal
con el que se le mire, no soy lesbiana, pero esta experiencia
me enseñó que entre mujeres el sexo es más
satisfactorio y menos preocupante que con hombres. Una
tía lesbiana, es muy amiga de mi novio por cierto
mas amiga de el que mía, ella nos invito a una
finca a las afueras de la ciudad, para pasar un fin de
semana diferente, no se si por ser lesbianas o por ser
bellas, las tías estas me ponían la piel
de gallina, y las veía de una forma diferente a
como veía a las demás mujeres. De pronto
estábamos en esta finca, llegamos a media mañana,
y nos desplazamos inmediatamente a la piscina, había
dos cuartos, nuestro cuarto, y el de ellas, al salir a
la piscina lo primero que note fue el cuerpo de nuestras
acompañantes: Araceli, la mas joven de todos, tendría
25 años, 1.60 metros de altura y 60 kilos de peso,
un cuerpo menudo, pero muy bien formado con unos senos
muy adecuados, era muy sensual, se veía que sus
senos ..
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Internado para señoritas
A raíz de mi continua
rebeldía y por concejo de mis profesores y familiares
a mis padres, decidieron que los últimos 2 años
de mi bachillerato los terminara interna en un colegio
de monjas, este seria una especie de castigo, debido a
que me habían expulsado de varios colegios por
diferentes motivos que no viene al caso explicar ahora.
En ese entonces contaba con tan solo 14 años. Aun
recuerdo como si fuese ayer el día en que mis padres
me acompañaron a aquel enorme y solitario claustro,
donde permanecería encerrada por 2 largos años,
llore como una magdalena, le prometí a mi madre
que cambiaria, que me portaría juiciosa, que la
obedecería en todo, con tal de que no me internara,
pero todo fue en vano, adiós a mi casa, a mi cama,
a mis muñecas, a todo lo que era mío, de
ahora en adelante tendría que compartir todo con
estúpidas y melindrosas chicas, no sabia como seria
aquello pero antes de entrar ya lo detestaba. Aquel monasterio
quedaba a 200 kilómetros de ...
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Alumnas perversas
Soy profesora de historia y
esto que voy a contar me paso hace un año en un
instituto en las afueras de una gran ciudad. Tengo 27
años, soy morena, de ojos castaños y tengo
un cuerpo que yo considero que esta muy bien, pechos normales
pero bien puestos y un culito que es la envidia de muchas.
Como iba diciendo, fui destinada a un instituto privado
y me asignaron unas clases de alumnos con una media de
diecinueve años. Al principio me costo hacerme
con la clase, eran muy rebeldes y prestaban poca atención.
En una de las clases particularmente me costaba mucho
dar la lección pues había un grupito de
tres amigas que eran muy inquietas y siempre montaban
mucho follon con el tema de los móviles y la cháchara.
Las tres amigas eran Mónica, Sonia y Olga, Mónica
era rubia, muy bien formada para su edad y de complexión
fuerte, era la que mandaba sobre el grupo claramente,
lo que ella decía hacían las demás.
Sonia era morena y con unos ojos preciosos, de color verdes,
era mas bien tímida pero ...
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Lo que uno no espera del trabajo
La reunión del trabajo
se había puesto pesada y aburrida. Problemas y
más problemas eran presentados por cada uno de
los presentes sin aparecer todavía las soluciones
pertinentes a lo que parecía que se extendería
un día mas de calurosas discusiones, cuando de
repente puse reparo en Karla, una compañera de
otro departamento que no dejaba de mirarme. Ambas tomábamos
atención de las intervenciones, sin embargo, no
dejábamos de vernos. Me parecía extraño
porque nunca me había relacionado con ella, mas
que un que otro encuentro siempre relacionado con trabajo
y conversaciones triviales o frívolas en el comedor
o en el baño. Sin embargo, ese día me miraba
distinto. Esa mirada que no es coquetería ni flirteo,
sino más bien penetración con la mirada.
Tal vez eran ideas mías. En cierto momento se propuso
un descanso que aprovechamos para salir un rato, algunos
a fumar, otros a estirar las piernas, o ir al baño.
Estaba sola fumando un cigarrillo ....
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